La correa de distribución es una de esas piezas que no se ven y de las que nadie se acuerda hasta que falla. El problema es que, cuando falla, la avería puede costar más que el valor del coche. Por eso conviene saber cuándo toca cambiarla.
Qué hace la correa de distribución
Sincroniza el giro del cigüeñal, que mueven los pistones, con el del árbol o los árboles de levas, que abren y cierran las válvulas. Gracias a ella, cada válvula se abre justo en el momento adecuado. En muchos motores también mueve la bomba de agua.
Correa o cadena
No todos los motores llevan correa. Algunos usan una cadena de distribución, que en principio está pensada para durar tanto como el motor, aunque puede estirarse o hacer ruido con muchos kilómetros. En el manual del coche o en el taller te dirán cuál lleva el tuyo.
Algunos motores modernos llevan además una correa bañada en aceite, que trabaja dentro del motor. En ciertos modelos ha dado problemas de desgaste prematuro, así que en esos casos es especialmente importante seguir las revisiones del fabricante y usar el aceite que indica.
Cada cuánto hay que cambiarla
Depende totalmente del motor. Como referencia, los intervalos suelen ir desde unos 60.000 hasta más de 150.000 km, y casi siempre hay también un límite de años (por ejemplo, entre 4 y 10 años), porque el caucho envejece aunque el coche apenas se use. Lo que ocurra antes.
El dato exacto está en el libro de mantenimiento. Si has comprado un coche de segunda mano y no sabes si se ha cambiado, pide la factura al vendedor; si no la hay, lo más prudente es cambiarla.
Qué pasa si se rompe
Si la correa se rompe con el motor en marcha, el motor se para de golpe. En los llamados motores interferentes, que son la mayoría, las válvulas y los pistones comparten espacio en momentos distintos; al perderse la sincronización, chocan entre sí. El resultado suele ser válvulas dobladas y, en el peor caso, daños en pistones y culata: una reparación muy cara.
Señales de que algo no va bien
La correa rara vez avisa antes de romperse, pero conviene estar atento a:
- Chirridos o silbidos en la parte del motor donde va la distribución.
- Ruidos de rodamiento de los tensores o rodillos.
- Fugas de aceite o de refrigerante cerca de la correa, que pueden dañarla.
- Dificultad para arrancar o funcionamiento irregular, si la correa ha saltado algún diente.
Por qué se cambia el kit completo
Cuando se cambia la correa, lo habitual es sustituir el kit completo: correa, tensor y rodillos. Si la bomba de agua la mueve la propia correa, también se suele cambiar en la misma intervención. La mayor parte del coste es mano de obra, y un rodamiento o una bomba que fallen al poco tiempo obligarían a desmontarlo todo otra vez.
Cuánto cuesta
Varía mucho según el coche y lo accesible que esté la distribución. En coches de uso habitual suele ir desde unos 300 euros hasta superar los 800 euros con el kit y la bomba de agua. Pide presupuesto en varios talleres y comprueba que incluye todas las piezas.
Preguntas frecuentes
¿Puedo alargar el cambio si el coche anda bien?
No es recomendable. La correa no suele dar síntomas antes de romperse, y el ahorro de retrasar el cambio no compensa el riesgo de una avería grave.
¿La correa de accesorios es lo mismo?
No. La correa de accesorios, o auxiliar, mueve el alternador, el compresor del aire acondicionado y otros elementos, y va por fuera del motor. También hay que revisarla, pero su rotura no suele dañar el motor directamente; eso sí, si mueve la bomba de agua, detén el coche para evitar que se caliente.
¿Los coches eléctricos llevan correa de distribución?
No. Los eléctricos no tienen motor de combustión, válvulas ni árbol de levas, así que no necesitan distribución.
En resumen
Consulta en el libro de mantenimiento el intervalo de kilómetros y años de tu motor, cámbiala a tiempo junto con tensores, rodillos y, si procede, la bomba de agua, y no apures: una correa rota puede convertir un mantenimiento de unos cientos de euros en una avería de miles.



