Una de las grandes ventajas del coche eléctrico es lo poco que cuesta cada kilómetro, pero solo si cargas en el sitio adecuado. Cargar en casa por la noche y hacerlo en un cargador ultrarrápido de autopista puede suponer pagar cuatro o cinco veces más por la misma energía.
La fórmula básica
El cálculo es sencillo:
Coste por cada 100 km = consumo del coche (kWh/100 km) × precio del kWh
Un coche eléctrico compacto o un SUV pequeño suele consumir en uso real entre 14 y 20 kWh cada 100 km, según el modelo, la velocidad y la temperatura. Conviene añadir alrededor de un 10% por las pérdidas de la propia carga, sobre todo en corriente alterna.
Cargar en casa
Es la forma más barata. El precio depende de tu tarifa eléctrica, pero con una tarifa con discriminación horaria y cargando en el periodo valle (por la noche y los fines de semana), el kWh suele salir bastante más barato que en las horas punta.
Ejemplo: un coche que consume 15 kWh/100 km, cargando a 0,12 €/kWh con las pérdidas incluidas, gasta unos 2 euros cada 100 km.
Para cargar en casa de forma segura y rápida lo recomendable es instalar un punto de recarga (wallbox) en lugar de usar un enchufe doméstico. Revisa también la potencia contratada para que no salte el automático.
Cargar en un punto público lento o semirrápido
Los cargadores en corriente alterna de centros comerciales, aparcamientos o la vía pública suelen ser más baratos que los rápidos. Algunos incluso son gratuitos para clientes. Son útiles si dejas el coche aparcado varias horas.
Cargar en un cargador rápido o ultrarrápido
Es la opción más cara, pensada sobre todo para viajes. En España, el precio sin suscripción suele moverse aproximadamente entre 0,40 y 0,70 €/kWh según la red y la potencia, y las redes con planes mensuales o tarifas de socio lo rebajan de forma notable.
Ejemplo: el mismo coche de 15 kWh/100 km cargando a 0,55 €/kWh gasta unos 8 euros cada 100 km.
Comparación con un coche de gasolina
Un coche de gasolina que consume 6 litros cada 100 km, con la gasolina a 1,50 €/litro, gasta 9 euros cada 100 km. Es decir:
- Eléctrico cargando en casa: varias veces más barato por kilómetro.
- Eléctrico cargando siempre en cargadores rápidos sin abono: un coste parecido al de un gasolina eficiente.
Estas cifras son orientativas: haz las cuentas con el consumo real de tu coche y los precios del momento, que cambian a menudo.
Cómo pagar menos por la carga
- Carga en casa y en horario valle siempre que puedas.
- Programa la carga desde el coche o el wallbox para que empiece a la hora más barata.
- Compara redes y aplicaciones antes de un viaje: la diferencia de precio entre operadores puede ser grande.
- Valora una suscripción si usas mucho una red concreta de carga rápida.
- No cargues en rápido por encima del 80% salvo que lo necesites: a partir de ahí la carga se ralentiza y pagas tiempo de ocupación.
- Conduce con suavidad y precondiciona el coche enchufado en invierno para que el consumo no se dispare.
Preguntas frecuentes
¿Me cobran por kWh o por tiempo?
La mayoría de cargadores cobran por kWh, pero algunos añaden una tarifa por tiempo o una penalización si dejas el coche conectado después de terminar la carga.
¿Sale a cuenta un eléctrico si no puedo cargar en casa?
Puede salir a cuenta si tienes acceso a carga barata en el trabajo o en puntos públicos cercanos. Si dependes solo de cargadores rápidos, el ahorro en energía se reduce mucho.
¿Cuánto sube la factura de la luz al tener un eléctrico?
Depende de los kilómetros. Con 1.000 km al mes y un consumo de 15 kWh/100 km, cargas unos 150-165 kWh al mes; multiplícalo por el precio de tu kWh en horario valle para tener una estimación.
En resumen
Multiplica el consumo de tu coche por el precio del kWh y tendrás el coste real. Cargando en casa en horario valle, un eléctrico es mucho más barato por kilómetro que un gasolina; cargando siempre en cargadores rápidos sin abono, la diferencia se reduce casi a cero.



